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En varios predios de la ciudad se construyen viviendas destinadas a las familias que habitan zonas inundables. El Director de Obras, Marcelo Romero, señaló la importancia del plan Realojos y destacó el rol de la Inspectoría de Control Territorial creada en la actual Administración, evitando la formación de nuevos asentamientos en los predios inundables.

Viviendas para realojos

En terrenos cercanos al barrio Jardines del Hipódromo, zona lindera con el Parque Municipal, se están construyendo 61 unidades habitacionales para familias que viven en zonas inundables y deben ser desplazadas de sus viviendas. Veinte casas están por terminarse. En otro sector de los terrenos se están preparando las bases para las plateas para comenzar en pocos días más, a construir las restantes 41 viviendas.

La proyección es culminar todas las unidades y entregarlas este año, “lo que permitirá atender la primer meta que nos fijamos: que por debajo de la cota 6,50 metros no haya gente residiendo para que no tengan que vivir estas situaciones dramáticas que hoy estamos presenciando”.

Atender una mayor franja de zonas afectadas

En convenio con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) se están construyendo más viviendas en los terrenos ubicados en Guayabos y Francisco Bicudo y en Enrique Chaplin y Charrúas, totalizando 59 casas.

“Esta situación nos presenta un panorama de más de 120 viviendas en total, lo que nos va a permitir arribar al objetivo que nos planteamos”, dijo Romero y atender una franja mayor de la zona afectada en cada creciente.

Controles territoriales

La Inspectoría de Control Territorial fue creada por la actual Administración. Tiene un alto impacto ya que si no se hubiera constituido, “tendríamos un problema mucho más importante que el que existe en este momento”, acotó Romero.

Los inspectores han cumplido más de 240 intervenciones, evitando la formación de nuevos asentamientos en sitios que fueron liberados al realizar los realojos. En esos lugares, que no son los adecuados para ser habitados porque los suelos están contaminados y son vulnerables a la crecida del río, se lleva a cabo una fiscalización diaria para evitar nuevas ocupaciones.

“Antiguamente estos controles no se hacían”. Si bien hubo varios realojos, los lugares se volvían a ocupar con otros asentamientos ya que no se aplicaban los controles que hoy desarrolla la Inspectoría “y el problema continuaba”, señaló Romero.

La Intendencia trabaja para lograr una solución estructural y definitiva que evite la afectación de las familias expuestas a las crecientes. “Vamos por la senda correcta y por supuesto que la velocidad del avance de obras siempre parece lenta. En la medida que se tenga continuidad, es un formato que permitirá ir solucionando esta problemática que vivimos con las crecientes recurrentes”.

Para autoevacuados

La Intendencia, desde el Departamento de Obras junto a dependencias del Gobierno Nacional buscan alternativas para responder a las familias que no necesariamente habitan zonas vulnerables pero que también son afectadas por la creciente. Muchas tienen posibilidades de autoevacuarse.

Si bien es un proceso que llevará un tiempo importante, “la idea es que puedan encontrar solución, desde el punto de vista de la vivienda”.

 

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