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La Intendencia a través de la Unidad de Género, Generaciones y Derechos Humanos y la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) gestionan la Policlínica Integral para Personas Trans. A pocos meses de su funcionamiento, son 16 personas trans que reciben asesoramiento y acompañamiento siendo la primera de este tipo al norte del Río Negro.

Recursos institucionales compartidos

En 2016, la Intendencia comenzó a planificar un programa de carácter integral para la atención de personas trans que se concretó en setiembre del pasado con funcionamiento en la policlínica de Barrio Chaplin ubicada en Andresito y Joaquín Suárez.

Mariela Coiro, responsable de la Unidad de Género, Generaciones y Derechos Humanos calificó como un gran logro que institucionalmente las personas trans estén respaldadas en su derecho al acceso a la salud de una manera integral. Esta policlínica “la pudimos concretar junto con ASSE” y quienes asisten no sólo reciben controles sanitarios generales sino asesoramiento y acompañamiento social.

La atención se realiza los días miércoles de 16 a 20 horas porque “entendemos que es el horario que más les conviene”.

Los recursos son compartidos: “la Intendencia aporta sicóloga, médico, enfermera mientras que ASSE un médico, enfermera y asistente social. Es un trabajo en equipo que apunta a la igualdad. Nuestra Unidad entiende que si bien tenemos leyes, a veces la realidad legal no se asemeja a la demanda real de la gente”.

Protocolos de tratamiento

A pocos meses de habilitado el servicio, asisten 16 personas trans de Paysandú, Young, Salto y Guichón quienes además de contención, reciben tratamientos de hormonización, si es que lo solicitan.

“No es menor decir que esta policlínica es de referencia para el norte del Río Negro ya que antes sólo contaban con una en el Hospital Saint Bois. Cuando uno de sus responsables, Daniel Márquez, vino a Paysandú, le planteamos nuestro propósito y logramos que esta policlínica sea un referente al norte del Río Negro”.

Es importante informar que quienes asisten no están obligados a hormonizarse sino que cuentan con otras opciones que los funcionarios deben informarles para que pueden acceder y elegir de acuerdo a lo que desean.

La hormonización implica un acompañamiento a la persona que toma la decisión de cambiar de sexo y un protocolo de atención en el proceso. Si luego de cumplido ese protocolo la decisión no varía, firma su consentimiento. “El equipo de la policlínica es un apoyo y no toma decisiones por la persona, sino que respeta el derecho de cada uno en cuanto a su definición sexual”, culminó diciendo Mariela Coiro.

 

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