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logo genero 002Ante la muerte de 4 niños y una mujer hospitalizada

Ante los hechos de violencia ocurridos en el día de hoy miércoles 1 de junio en nuestra ciudad y que costó la vida de cuatro niños, además de encontrar a una mujer hospitalizada luchando en estos momentos por su vida, manifestamos que estos no son hechos aislados. Por el contrario, expresan el actual contexto de hostilidad, y agresión de la sociedad contra las mujeres, niñas y niños.

Hablamos de una cultura machista y adultocéntrica. Hablamos de hombres que creen que son dueños de una mujer y de los niños y niñas, que tienen derecho sobre ella/ellos, que pueden hacer lo que quieran. Que cuando esa mujer dice NO, la amenazan, le pegan, la queman, la matan para impedir que diga NO.

Hoy estamos frente a la consecuencia extrema de esta  violencia de género con la muerte de estos 4 niños.

La violencia de género en el hogar constituye una flagrante transgresión de los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Entre otras cosas, la violencia contra las mujeres es una violación del derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona; del derecho a no ser sometida a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes; de la igualdad ante la ley y el derecho a igual protección de la ley;  del derecho a circular libremente.

Si bien las violaciones de los derechos humanos afectan tanto a los hombres como las mujeres, su impacto varía de acuerdo con el sexo de la víctima.

Toda agresión perpetrada contra una mujer tiene alguna característica que permite identificarla como violencia de género. Esto significa que está directamente vinculada a la desigual distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y mujeres en nuestra sociedad, que perpetúan la desvalorización de lo femenino y su subordinación a lo masculino. Lo que diferencia a este tipo de violencia de otras formas de agresión y coerción es que el factor de riesgo o de vulnerabilidad es el solo hecho de ser mujer.

En definitiva el problema es de todos y de todas. La solución hay que construirla en conjunto. Necesitamos sumar compromisos para cambiar una cultura que tiende a pensar a la mujer como objeto de consumo y descarte y no como una persona autónoma.

El femicidio es la forma más extrema de esa violencia y atraviesa todas las clases sociales, credos e ideologías: Pero la palabra “femicidio” es, además, una categoría política, es la palabra que denuncia el modo en que la sociedad vuelve natural algo que no lo es: la violencia machista. Y la violencia machista es un tema de Derechos Humanos.

 

 

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