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En la ceremonia de reapertura del teatro Florencio Sánchez, el Intendente Guillermo Caraballo exhortó este 16 de marzo a honrar el espíritu de progreso que inspiró a los sanduceros que, hace 160 años, impulsaron la construcción de esta sala emblemática. Llamó a dejar atrás los temores y protagonizar los cambios que harán posible “un futuro heroico” y convertirán a Paysandú en “el mejor lugar para vivir”.

Sala colmada

Con una sala colmada por un público representativo de las más variadas actividades de la sociedad sanducera, el Florencio Sánchez reabrió sus puertas en la noche de este viernes 16 de marzo con una velada de gala, protagonizada por la Orquesta Sinfónica del SODRE (OSSODRE) y por el Cuerpo de Baile de la Escuela Nacional de Formación Artística del SODRE.

El Intendente Guillermo Caraballo encabezó la ceremonia acompañado en el escenario por la ministra interina de Educación y Cultura, Edith Moraes. Efectuó una breve reseña histórica de la sala, enumeró las importantes reformas que posibilitaron su reapertura y destacó el aporte de las instituciones y personas que hicieron posible este proyecto, al tiempo que hizo una enfática exhortación a perseverar en el camino trazado por su administración en cuanto a la transformación de Paysandú en referente cultural regional, con espacios acordes, en permanente diálogo y movimiento.

También participaron en la velada, entre otras autoridades, el Intendente de Montevideo, Daniel Martínez; el Intendente de Río Negro, Oscar Terzaghi; el Intendente de Colón, Mariano Rebord; el Intendente de Villa Elisa, Leandro Arribalzaga; el director Nacional de Cultura, Sergio Mautone; el presidente del Directorio del SODRE, Doreen Ibarra y la directora del Teatro Solís, Daniela Bouret.

Un legado histórico de progreso

El Intendente dio la bienvenida a los presentes, entre ellos a los alumnos de la Escuela 95, del Liceo N° 6, la Universidad del Trabajo y la Universidad de la República, así como integrantes del programa “Un Niño un instrumento”, además de otros invitados especiales.

Comenzó su discurso con una breve reseña histórica de la sala y recordó que, según los historiadores, “fueron 35 accionistas los que por el lejano 1859 fundaron una sociedad para la construcción y explotación de lo que hoy es éste, nuestro teatro”.

“Cada uno de ellos aportó 240 pesos, que por cierto, valdrían bastante más que hoy”, comentó. Refiriéndose a esta reapertura, concretada “casi 160 años después de aquella patriada”, aseguró que los sanduceros “volvemos a sentir, como tantas veces, el orgullo de contar con una de las mejores salas del país”, para muchos la más importante después del Solís de Montevideo y concebida “para nuestro disfrute y al servicio de todos quienes nos visitan”.

Reformas que hicieron posible esta reapertura

Expresó su orgullo por “poder mostrar la finalización de algunas reformas” que, concretadas en el actual periodo, “permiten devolver a esta joya arquitectónica el brillo y la funcionalidad que desde hace muchos años la sociedad de Paysandú venía esperando”

Estas remodelaciones, que contemplaron gran parte de la infraestructura de la sala como el cielorraso, el escenario y la platea, eran –aseguró- “indispensables”, y por tanto fueron realizadas “a conciencia, con el cuidado que un monumento como éste merece”.

Además, se generó un foso de orquesta que convierte al Florencio Sánchez en una sala única en el interior del país y referente en la región, ya que espacios de estas características solamente se encuentran en ciudades como Rosario, Córdoba, Buenos Aires, Montevideo, Porto Alegre.

La recuperación de esta emblemática sala tuvo –afirmó Caraballo- “la decisiva intervención de la Intendencia de Paysandú, del Ministerio de Educación y Cultura, a través de la Comisión Nacional de Patrimonio”, así como “la colaboración de la sociedad civil a través de la Fundación Amigos del Teatro Florencio Sánchez; bajo la dirección de obras de la arquitecta Mónica Ferraris, el trabajo de funcionarios municipales, de la empresa constructora Pablo Caillavet y la restauradora Cecilia Camacho”.

Para Caraballo, “el alma de un teatro es su actitud, es inteligencia y sensibilidad, es su vocación de abrirle sus puertas a todos, de todas las clases, religiones y convicciones, porque todos, con nuestros impuestos, somos quienes logramos estas cosas”.

Nuevo modelo de gestión

El Intendente también aludió a la instrumentación de una nueva modalidad de gestión para la sala, concretándose la incorporación de la gestora cultural Virginia D’Alto, con años de experiencia en el Teatro Solís.

Este nuevo concepto de gestión –aseguró- redundará en “la apertura del Florencio a múltiples expresiones artísticas, géneros y diversidad de auditorios”, porque no se tratará de “un teatro para pocos”.

“Lo cuidaremos, sí, pero no será cerrando sus puertas”, aseguró.

Auguró para los sanduceros y para la región, una sala teatral dinámica, inserta en “un sistema de oferta cultural, que habrá de coordinar con otros prestadores culturales, locales, regionales, nacionales y hasta internacionales”.

“Por este motivo es que dispusimos, como prioridad de nuestro gobierno, la recuperación edilicia y funcional, después de 40 o 50 años de deterioro, del excine Astor, ubicado a pocas cuadras de acá, en pleno centro de la ciudad, con un extraordinario potencial que lo transformará en el complemento perfecto y que junto al Florencio harán de Paysandú la ciudad con mejor infraestructura cultural del interior del país”.

Honrar un mandato de progreso

En el último tramo de su discurso, Caraballo se comprometió y exhortó a honrar el mandato de los 35 sanduceros que, hace 160 años, decidieron trabajar para la construcción de este teatro. Un mandato fundamentado en el concepto de progreso, que “significa confianza en el futuro, avanzar” y “animarse”.

“Y el mandato que nos viene de la historia es que no podemos temerle a la innovación, a cruzar líneas. Podemos no conocer lo que está más allá de las líneas, pero que las dificultades para ir a más, vengan de la realidad, del azar o de la economía; nunca de nuestros propios temores que nos paralizan”, subrayó.

Las actuales generaciones –consideró- viven “un momento crucial de la historia” y por ende, la recuperación de espacios culturales como el Florencio Sánchez y el ex Astor, deben convertirse en “el símbolo de que nuestra generación está a la altura de aquellos 35 emprendedores”.

“Desde este punto del tiempo y mirando a estos gurises que hoy nos acompañan, les decimos con serenidad a aquellos emprendedores que preferimos el temor que viene con los cambios, a la seguridad del quietismo. Porque Paysandú es movimiento. Y solo el movimiento es vida. ¡Tenemos un futuro heroico, que lo haremos juntos! ¡Haremos que Paysandú sea el mejor lugar para vivir!”, concluyó.

 

 

 

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