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sala goitino 002En el auditorio “Nelly Goitiño” del Sodre, finalizado el concierto de los niños y jóvenes sanduceros de “Un niño, un instrumento”, las bandas Juvenil e Infantil y la Jazz Band, el Intendente Caraballo destacó el impacto social del programa que la Intendencia desarrolla en dos faroles comunitarios, así como la oportunidad para generar vínculos con un “aliado estratégico” como el Sodre.

“Un momento delicioso”

De acuerdo a su reflexión, refiriéndose a la importancia de llevar a más de 100 gurises a Montevideo para vivir esta experiencia, “la inteligencia de la vida está en transitarla en diferentes velocidades: los momentos más amargos, se transitan con tranco más largo y los más deliciosos, de forma más tranquila”.
Para el Intendente, a un año de instrumentado el proyecto en Paysandú, organizar este viaje a Montevideo para que los jóvenes actúen frente a una sala llena,
constituyó una experiencia inolvidable y un momento para disfrutar.

“Yo creo que éste es un momento muy delicioso de la vida del proyecto en Paysandú, porque a un año y poco de instalado, se da una experiencia brutal para los gurises y para sus familias”, expresó.

Un proyecto sustentado en socios fundamentales

El Intendente también destacó el ensamble logrado entre la Intendencia y el Sodre para llevar adelante esta iniciativa.

“El Sodre es un socio fundamental en el desarrollo cultural de Paysandú”, enfatizó.

Asimismo, destacó a “dos artífices fundamentales” del éxito del programa, como lo son los músicos (Ignacio Añón y Pablo Do Santos) que cada semana viajan a Paysandú para dictar las clases en los faroles Chaplin y Suroeste.

Para que la jornada en Montevideo fuese completa, la Intendencia puso 6 ómnibus a disposición para los músicos y sus familiares, pero Caraballo aseguró que se continuará trabajando para que este proyecto llegue a más niños y jóvenes de Paysandú.

“Esto, lejos de ser un techo, es un piso. Seguramente el año que viene vamos a hacer otras cosas; con más osadía, con más ganas, porque esto entusiasma a todos”, subrayó.

Un programa que supera las expectativas

Caraballo recordó que, al tomar contacto el programa, lo evaluó como “una acción social por la música”, pero al implementarlo en Paysandú, considerando su impacto y alcance, hoy también lo visualiza como una herramienta capaz de transformar la dinámica familiar de cada niño, que se ve en la responsabilidad de, junto a otros pares, sujetarse una disciplina y a “ciertos códigos de funcionamiento”.

“Hay gurises que, hace algún tiempo, no tenían ni pensado que esto podía pasarles. Entonces, que hoy hayan venido a este lugar, que los haya visto tanta gente, les genera expectativas de seguir y –por qué no- de avanzar, porque al fin y al cabo se busca la excelencia”, reflexionó.

 

 

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