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Con la Bandera de Paysandú desplegada en el escenario, con mambo y candombe, bengalas y cotillón, concluyó anoche en auditorio “Nelly Goitiño” del Sodre el concierto de los niños y jóvenes sanduceros del programa “Un niño, un instrumento”, las orquestas Juvenil e Infantil de Paysandú y la Jazz Band. “La noche es para ellos. Las luces del escenario son para ellos”, dijo el Intendente Guillermo Caraballo, impulsor de este programa al que ha calificado como revolucionario.

Una verdadera revolución

Revolucionario, de fuerte impacto social. De esta forma ha calificado el Intendente Caraballo al programa “Un niño, un instrumento”, que desarrolla la Intendencia en acuerdo con el Sodre, a través del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Uruguay.

En la noche de este jueves 14 de setiembre, a un año de implementado en dos Faroles Comunitarios de Paysandú, el programa tuvo uno de sus puntos más altos cuando unos 130 niños y jóvenes sanduceros subieron al escenario del auditorio “Nelly Goitiño” en la capital del país, para protagonizar la cuarta edición del Festival de Orquestas, Coros Juveniles e Infantiles de Uruguay, ante una platea colmada de familiares y amigos que viajaron desde Paysandú.

Más que un slogan

Tras varias semanas de preparación, con participación de varias reparticiones de la Intendencia, el jueves, próximo a las 10 de la mañana, seis ómnibus partieron hacia Montevideo desde la Dirección de Cultura y desde los faroles Chaplin y Suroeste, con unos 130 niños y jóvenes, junto a familiares y amigos.

Cada niño, cada joven, llevando consigo el instrumento que les proporcionó el programa.

Violines, violonchelos, trompetas, contrabajos. “Un niño, un instrumento” es mucho más que un proyecto de enseñanza. Rosina Giamberini, que estuvo en todos los detalles de la organización, destacó el impacto social de este proyecto fuertemente impulsado por el Intendente, con el Sodre como socio fundamental. Aprender música, llevar un instrumento al hogar –reflexionó el Intendente- constituye una revolución que cambia sustantivamente la dinámica familiar.

Según relató Giamberini a modo de ejemplo, una niña, tras incorporarse al programa, mejoró las relaciones con sus pares, su entorno y su desempeño escolar se elevó sustantivamente.

Una experiencia inolvidable

Tras casi cinco horas de viaje –primera experiencia de esta naturaleza para muchos niños- los cinco ómnibus arribaron a los alrededores del auditorio, ubicado en 18 de Julio y Río Branco. Poco después, en un clima de sensaciones diversas, la delegación recorrió los pasillos internos del edificio para subir al escenario y comenzar con los ensayos, bajo la dirección de Ignacio Añón, Pablo Do Santos y Reynaldo Pina.

El comienzo del concierto estaba previsto para las 20 horas. Tras los últimos ajustes, ya con el Intendente Caraballo en la platea, junto a Director fundador de la Orquesta Juvenil del Sodre y del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles del Uruguay, Ariel Britos y el alcalde del Municipio B de Montevideo, Carlos Varela, se levantó el telón y salieron a escena los integrantes de la Orquesta Infantil de Paysandú para dar inicio a un repertorio que incluyó “Chocolate Quiero”, “Estrellita”, “Los Palitos” y “Cuando los santos se marchan”.

La Orquesta Juvenil interpretó “Piratas del Caribe” (Klaus Badelet), “Júpiter” (Gustav Holst), “Concierto para dos violines” (Vivaldi) y una selección de Carlos Gardel.

Rosina Giamberini había adelantado: “será una noche de sorpresas”. La primera fue la participación de la comparsa “La Covacha”, que se unió para interpretar “Candombe para Gardel” de Ruben Rada.

“La noche es para ellos”

Entre aplausos, emoción y virtuosas interpretaciones, el festival fue llegando a su finalización, pasadas las diez de la noche. El final, ya con la Bandera de Paysandú desplegada en el escenario, fue al ritmo del mambo y el candombe; con bengalas y cotillón.

Guillermo Caraballo y Ariel Britos subieron al escenario para compartir el momento con los nóveles músicos y felicitar a todos quienes contribuyen a la marcha de este programa.

“Ellos vinieron a mostrarnos lo mejor. Ésta es una noche muy especial”, expresó Britos refiriéndose a los 120 niños y jóvenes sanduceros que brindaron un magnífico espectáculo.

También elogió el entusiasmo de Caraballo para allanar el camino y posibilitar la llegada de este revolucionario programa a dos Faroles Comunitarios, a niños y jóvenes de contextos socioeconómicos complejos.

“Guillermo trabaja cuando todos tratamos de descansar”, bromeó Britos refiriéndose a las frecuentes llamadas del Intendente para plantearle nuevas ideas, nuevas posibilidades de ampliar el programa.

“Él tiene un gran equipo”, agregó, aludiendo a toda la gente que, desde la Intendencia, trabaja para coordinar la llegada semanal de los docentes y garantizar el funcionamiento de una operativa compleja, entre ellas la directora de Cultura, Liliám Silvera; la coordinadora de Cultura y coordinadora general del programa, Rosina Giamberinni; las coordinadoras Juana Elordoy y Serrana Colmán; el coordinador Darío Vega, los docentes Ignacio Añón, Pablo Dos Santos, Ana Cecilia Rieira, Jennifer Olivera, Sergio Silva, Mario Roldós, José Ramones, Ricardo Rivero, Gabriela Cano, Elena Genolet y Dubraska López, así como Reynaldo Pina, responsable de la Jazz Band.

“La noche es para ellos. Las luces del escenario son para ellos”, expresó el Intendente en reconocimiento fundamentalmente a los niños que se han integrado al programa y han cambiado radicalmente la dinámica personal y familiar.

 

 

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